domingo, 27 de diciembre de 2009

Volando...

En 4 días...estaré volando hacia Buenos Aires.

La loca e irracional idea de irme, sin pensarlo...comenzó la semana pasada cuando estaba charlando con la psicóloga.

Me puse a llorar mientras le contaba que llevo semanas muy triste y que estas navidades me estaban amargando la existencia.

Le conté que intentaba OLVIDAR que es navidad, no darle importancia a los anuncios sensibleros, ignorar las luces de la calle, pero me resultaba difícil.

También le conté que agradecía las preguntas de los amigos de "donde lo vas a pasar? ya sabes que puedes venir a casa" pero que no pensaba hacer nada, porque mi espíritu navideño había desaparecido.

Como algo positivo le conté que, de tanto tratar de no pensar que es navidad...me había dado que lo único que pensaba era...en la navidad. Así que dejé de pelearme con papá noel y logré sentirme un poco mejor. Pero seguía triste.

Y mientras le contaba esto a la psicóloga...ella me miraba. Y mientras yo le resumía mis peleas con la navidad y la soledad...me hizo una pregunta muy interesante.

Me preguntó "que es bueno para ti?". Y esa pregunta frenó mi llanto y mis divagaciones. Me quedé en silencio...y pensé y pensé la respuesta.

Y pasado un tiempo contesté "no tengo ni idea en general. Pero en particular sé que yo, quisiera estar en las fiestas con mi familia. Pero no llego para navidad porque termino radioterapia el 29".

Me dijo "pues vete a Argentina en cuanto termines la radioterapia. Llegarás para la noche vieja. Necesitas de los tuyos, ese día se termina tu tratamiento y comienza otra etapa de la enfermedad que son los chequeos trimestrales. Estando allí te recargarás de energía y volverás con las cosas más claras sobre tu futuro profesional y personal".

Durante días pensé que económicamente no es el mejor momento para viajar, pero que sería bueno para mi estas con los míos.

Y el próximo 30 de diciembre me voy a mi casa. Allí me encontraré con mi Buenos Aires querido, con los brazos de mi hermana, con los besos de mis sobrinos, con las comidas de mi madre, con las risas de mi amiga A...con los míos.

Y cuando compré el billete me di cuenta que eso era lo que era BUENO PARA MI.

Esto significa que esta semana tengo dos motivos para estar feliz, el próximo martes 29 de diciembre es mi último día de radioterapia. Y al día siguiente, me voy a casa.

Y estoy muy feliz!!!.

Les deseo a todos mucha SALUD.

No olviden disfrutar de cada momento, de cada sentimiento, de cada risa, de cada paso, de cada charla. Hay que disfrutar de la vida porque para eso nos la han dado.

Y una enfermedad no puede quitarnos esto, tenemos el derecho de vivir la vida y la obligación de disfrutarla en la medida que podamos.

FELIZ 2010!. Volveré a escribir a mi regreso!.


sábado, 28 de noviembre de 2009

Amelia y Petra

Muchas veces me he preguntado donde está la parte positiva de padecer/sufrir/luchar/tener cáncer.

Le he dado muchas vueltas a esto y he llegado a la conclusión que si esto tan duro ha llegado a mi vida, tiene que ser porque algo diametralmente opuesto, o sea /maravilloso/bueno/genial/etc. llegará en breve.

Y lentamente, creo que estoy aprendiendo a reconocer esas buenas cosas que van apareciendo en mi vida. Y tengo varios ejemplos.

Ahora, las cosas negativas, las relativizo. El martes me robaron el bolso en un restaurante. Cuando me di cuenta, mi primera reacción fue pensar en correr o hacer algo para recuperarlo porque creí haber visto al hombre que se lo llevó.

Pero me pregunté...que necesidad tengo yo de correr, de agobiarme, de preocuparme más allá de lo lógico?. Me contesté: NINGUNA.

Y no hice nada, y la preocupación por mis teléfonos, mis llaves, mi documentación, dinero, etc. me duró 1 hora.

Tuve suerte, unos amigos me cambiaron la cerradura de casa, otra amiga me dio un teléfono para que esté comunicada, y todo lentamente se fue colocando en el sitio correcto.

Me habían robado el bolso, nada más...y me preocupa mucho más curarme el cáncer que un bolso ridículo.

Lo que más me duele de esa pérdida MATERIAL es, una carta que me había escrito mi hermana cuando comenzó todo este proceso. Era una carta preciosa, en la que me decía que "no me soltaría de la mano" y nunca lo ha hecho, aún a la distancia...siento su mano sujetándome.

Además de aprender a intentar darle a las cosas el valor que tienen, estoy aprendiendo a valorar los momentos como lo que son...momentos y nada más. Y me gusta disfrutar de momentos con la gente que quiero, aunque no haya un objetivo a largo plazo. Hoy disfruto de momentos.

Pero el gran descubrimiento es la solidaridad de las mujeres que tienen cáncer...con las otras, que también están en la misma situación.

Actualmente estoy recibiendo radioterapia. La llevo 16 sesiones y me quedan 18 digamos que estoy, a la mitad del tratamiento.

El primer día que llegué al hospital estaba muy asustada. Todo el mundo me decía que si había pasado 6 meses de quimio...la radio se pasaría estupendamente. Pero yo tenía un poco de miedo.

En la pequeña salita con 10 sillones, estaban sentadas dos mujeres. Amelia y Petra.

Con el tiempo descubrí que Amelia, siempre va con su padre, y Petra, con su marido.

Amelia es más joven que yo, Petra es mayor.

En esa antesala de la radioterapia, casi siempre se repite la misma escena, yo llego sola y el 80% de los días, me encuentro con Petra y/o con Amelia.

Hay veces que yo llego y alguna de ella se va, pero cuando nos toca esperar un rato juntas, nos contamos como van nuestros tratamientos.

De las 3, yo soy la que he empezado más tarde. Y por turnos sabíamos que Amelia terminaría primero, luego Petra y luego yo.

El jueves yo entraba y Amelia salía...y le dije...mañana terminas!. Y me sonrío y me dijo Siiiiii.

Nos abrazamos y le dije...si mañana no te veo, te deseo lo mejor, que tengas mucha salud y que la próxima vez que nos veamos sea...tomando cañas.

Me sonrío y me dio dos besos.

Y el viernes, llegué y Amelia ya se había ido. Pregunté si ya había terminado y me dijeron que si...y yo me alegré muchísimo por ella. Me anima saber que ha terminado. Me tranquiliza ver que alguien termina algo de estos tratamientos que son tan largos y a veces, saben a infinitos.

Estoy contenta por Amelia.

Estoy contenta por todas las mujeres que superan esta enfermedad. Por todas las que, paso a paso van pasando etapas y siguen luchando para que esto no las venza.

Pero lo que más destaco de este montón de sentimientos, es la emoción que me produce saber que siempre, durante este largo proceso, me he encontrado con una mirada de ternura, con una sonrisa tranquilizadora o con una palabra de mujeres desconocidas.

Gracias a todas ellas, porque son solidarias, porque empatizan con todas, y porque pese a que están en su lucha particular siempre tienen una palabra de ánimo para otra.

Hay que seguir buscando cosas positivas. Y que Amelia haya terminado su tratamiento, es algo positivo y yo, me alegro por ella.

sábado, 24 de octubre de 2009

El tiempo...

Si fumar no fuese TAN malo, y yo no lo hubiera dejado el día que supe que tenía cáncer...ahora me fumaría un cigarrillo.

Pero no porque extrañe fumar...porque lo dejé a consciencia y por mi salud, sino porque tengo en la cabeza la imagen de la reflexión. Y no sé porque, la reflexión me la imagino así, fumando.

Hoy es un sábado entre gris y soleado. Y yo estoy triste porque mi hermana...que me ha acompañado este último tramo de la escalada al Everest (metáfora de las etapas del cáncer por las que voy pasando), ya se ha vuelto a Argentina.

Ese es su lugar y yo estoy contenta por ella, pero me falta.

Me he reído mucho con ella, he vuelto a ser niña a su lado por ejemplo cuando me obligaba en el hospital a tomarme ese caldo asqueroso que me dieron, o cuando yo no quería hacer algo y ella me convencía, con amor y con paciencia.

La he bautizado mi hermana-madre, porque eso es para mi. Tal vez porque mi madre está muy mayor y mi enfermedad la ha superado, entonces mi hermana ha ocupado ese lugar.

Creo que ciertos pensamientos de la sabia mente de mi madre de 79 años, se han escondido en algún lugar recóndito, para NO sentir el dolor que le produce que su hija menor, tenga cáncer.

Mi pobre mami, se olvida ya de muchas cosas, y cuando hablo con ella a veces, es como si olvidara que estoy enferma.

Que bueno para ella! Con tal que no se sienta mal por mi...yo acepto ese olvido, como parte de las trampas del cerebro.

Pero hoy es un día de reflexión.

Hace mucho que no escribo, no tenía muchas ganas, es raro lo que pasa cuando uno pasa etapas en esta enfermedad.

Cuando estaba en quimio, sabía que tenía que aguantar para llegar a la última.

Cuando llegué a la última...lloré mucho incluso más que durante el tratamiento. Es como si me hubiera armado de fortaleza, valor, y empuje para llegar hasta el 8º ciclo.

Y cuando por fin lo terminé (el 1 de septiembre) me desinflé y dejé de ser fuerte.

Lloré durante mucho tiempo y cambiaron las prioridades y las emociones. Apareció en mi el miedo. El primero...miedo a la cirugía.

Unos días antes de la operación, transité una etapa extraña que por suerte acompañó mi psicóloga del AECC.

Ella me repetía... "es normal que te sientas así, has cumplido un objetivo, ahora tienes otro".

Y la operación era otro objetivo diferente a la quimio. Me surgió el miedo a la muerte, miedo a no despertarme de la anestesia, miedo a que algo malo pudiera pasar, miedo...

La operación pasó, todo fue bien, me quitaron el tumor, me quitaron dos ganglios centinelas, uno dio negativo y el otro dudoso. Y vuelta a cambiar los objetivos.

Ahora el prioritario era, que el resultado de los ganglios fuera NEGATIVOS.

Al final, entre discusiones, comités médicos, etc, el resultado no está claro, pero tengo micrometástasis en uno...pero no me tienen que volver a operar ni me harán la linfadenectomía. Esto se soluciona con radioterapia.

Y ahora...vuelta a esperar para comenzar la radioterapia.

Y de tantos cambiar objetivos no me doy cuenta que el tiempo...ha pasado.

Desde hace una semana he dejado de usar los pañuelos que han acompañado a mi cabeza durante los últimos 6 meses y muestro al mundo mi poblada cabeza de pelo muy cortito, pero ya me muestro.

Y desde hace días he comenzado a maquillarme y ponerme pendientes (aritos como dice mi hermana). Y todo esto lo he hecho por ella, por mi hermana, para que no se fuera a Argentina con la imagen de su hermana con pañuelo, enferma de cáncer.

Aprendí de ella que tengo que mirar hacia adelante, a ser posible con un poquito de maquillaje y unos bonitos pendientes porque soy guapa -dicho por ella-, he superado una importante fase del cáncer y sigo aquí.

Me ha dicho que levante la cabeza, que muestre que me estoy recuperando, que mi cabeza es muy bonita y que no tengo las orejas grandes como yo creía.

Y por ella en eso estoy. Mis pañuelos están archivados y ha pasado el tiempo.

Pero no me reconozco en ese tiempo pasado. No me puedo creer aún que yo haya tenido o tenga (todavía no sé como decirlo) cáncer. No puedo creerme que haya pasado tanto dolor físico (pinchazos, pruebas, etc.), ni que haya pasado 8 ciclos de quimioterapia.

No puedo creer que me hayan operado, que yo tenga dos cicatrices que están cerrando en mi cuerpo.

Me cuesta verme a mi, habiendo pasado todo eso. Me cuesta, escuchar de médicos, amigos y familia, que yo soy fuerte.

Porque en el fondo de mi estoy aterrada. No es lo que muestro, no es lo que digo, no es ni siquiera lo que aparento, pero cuando me encuentro con mi almohada por las noches, no puedo creer que este tiempo me haya tocado a mi.

Y lloro, y vuelvo a llorar y llevo tiempo llorando. Pero luego, como si tuviera un resorte, vuelvo a levantarme y a sonreír. Es como una parte de mi estuviera destrozada y la otra estuviera loca por vivir.

Decir que ha sido el año más duro de mi vida me da miedo, porque es como decir, cual ha sido el amor más importante de mi vida.

Por lo general...siempre he dicho que el último porque los demás, ya los he olvidado. Pero con el cáncer...me da miedo decir que este año ha sido EL MAS DURO.

Ha sido un año para olvidar, pero cuando me enjugo las lágrimas recuerdo que tengo mucho que agradecer.

Lo primero, que estoy viva. Lo siguiente, que tengo una familia envidiable, que tengo pocos pero excelentes amigos. Que mi cuerpo me ha sorprendido a mi misma y ha aguantado como un jabato los envistes del tratamiento.

Y lo último, que tengo una oportunidad de vivir de otra manera, y que con los años, cuando mi cáncer esté curado podré y eso espero, mirar hacia atrás y reconocerme.

Y cuando me reconozca, entienda que esto sólo ha sido un mal período pero del que salí reforzada y con nuevos conocimientos que aplicar en mi nueva vida.

Hoy todavía no lo veo así. Pero con el tiempo lo veré, lo sé.

Porque el tiempo pone todo en su sitio.

martes, 1 de septiembre de 2009

Como esperando a los Reyes Magos...

Me cuesta hacer memoria. Y no me refiero a recordar lo que hice hace un par de semanas, sino...a lo que me pasó hace 47 años. Pero hoy lo he hecho.

Esta mañana, recordé el primer momento importante de mi vida. Importante y positivo.

Anoche me acosté temprano. No tenía mucho sueño, pero la pastilla para dormir más los 8 mg. de corticoides que tuve que tomar para prepararme para hoy, me dieron sueño.

Me acosté a las 01.00 hs. de la madrugada y no quiero imaginar que habrá pasado por mi cabeza durante esta noche, pero al despertarme (a las 07.00 hs.) abrí los ojos con una sensación especial.

Mi cuerpo estaba atravesado en la cama. No digo con esto que tenía la cabeza donde van los pies..que va!. Estaba atravesada perpendicularmente al colchón.

Además de esta extrañísima posición descubrí que las almohadas estaban en el suelo y la sábana que se suponía me taparía estaba enrollada en la cabecera.

Pese a lo ridículo de la situación, yo sonreí. Y miré el cielo por la ventana y vi que el día estaba gris. Pero yo, volví a sonreír.

Mi corazón palpitaba fuerte, estaba muy emocionada. Me acomodé en la cama "como corresponde" y vi como mi gato me daba los buenos días lamiéndome la mano.

Lo acaricié y le dije HOLA cariño.

Acto seguido, volví a mirar al cielo y dije...hoy es el ULTIMO DÍA.

Y recordé cuando tenía un año, y no podía dormir porque al día siguiente, llegaban los Reyes Magos. En cuanto abrí los ojos, miré la cama de mi madre y vi que estaba durmiendo. La desperté y le pregunté "habrán llegado los Reyes Magos?".

Mi madre sonrío y se levantó. Me cogió de la mano y abrió la puerta de la habitación para comprobar si realmente, ya habían pasado.

Cuando vi en la puerta un paquete grande, los cuencos del agua y el pasto vacíos me quedé petrificada.

En mi país se le ponen a los reyes magos:

* Tus zapatos
* Agua para los reyes
* Pasto para los camellos

El corazón se me salía de la boca, abracé con fuerza el paquete y me senté en el suelo. No quería abrirlo, quería abrazarlo porque deseaba que tal vez, dentro de el estuviera esa muñeca que hablaba y que tanto me gustaba.

Finalmente lo abrí y sí, allí estaba.

Pero el regalo hoy, 47 años después no es lo más importante. Lo mejor de todo fue levantarme con esa sensación de emoción, de felicidad, algo muy especial que no sé si puedo explicar.

Y esta mañana he sentido eso. Me he despertado sabiendo que hoy recibiría la ULTIMA QUIMIOTERAPIA.

Como dijo mi hermana...tengo que dar gracias. A la quimio porque me redujo el tumor, a los profesionales porque haberte tratado tan bien, a mi gente por acompañarme y apoyarme desde cerca y desde lejos, y a mi cuerpo por haber resistido. Y así lo hice.

Una vez recordado ese gran momento de los Reyes Magos, me levanté, me duché, me puse mi camiseta verde de la buena suerte y mi pañuelo verde hippie comprado en Argentina.

Repasé el bolso que tenía ya preparado desde la noche anterior con la carpeta rosa con los informes médicos, las medicinas, el libro, las gafas, el ipod...y el bocata de tortilla de patatas que pensaba comerme mientras esperaba las largas horas que...ya me conozco. Y salí de casa.

Llegué con mi amiga D al hospital y...rutina ya conocida.

Cuando me sacaban sangre le dije a Rosa, mi enfermera favorita que era MI ULTIMO DÍA.

Al terminar de sacarme sangre y dejarme la vía abierta para la quimio, se levantó, me abrazó, me dio dos besos y me dijo "que tengas mucha suerte".

Luego mi oncóloga me recibió con una sonrisa como siempre, hablamos de la operación, me revisó, le hice las mil quinientas preguntas habituales y ya sólo quedaba la quimio.

Yo tenía una sensación rara, era el último día que iba a estar en esa sala, llena de sillones verdes y de mucha gente "enchufada". Pero no podía estar contenta, había mucha gente que no estaba contenta y yo, en silencio, me solidaricé con ellos.

No me pareció correcto entrar con una sonrisa y decir ALA..QUE ES MI ULTIMO DÍA. Para muchos, era su primer día, lo vi en sus ojos, lo reconocí en sus lágrimas y en sus caras de pánico.

Por eso, intenté recibí mi último ciclo de quimio como si fuera uno más. Pero como pude le conté al enfermero que me conectó...que era mi última vez. Me sonrío, me hizo un par de chistes y así pasé la siguiente hora y media.

Cuando terminó, me fui. Llegué a casa y me acosté a dormir, pero no dormí mucho.

Y ahora estoy como cuando era pequeña, emocionada sin poder gritar a los cuatro vientos que llegaron los Reyes Magos...y que ya no volveré a recibir quimioterapia.

Quisiera gritar que ya pasado una etapa, que comienza otra, y la más dura ha quedado atrás.

Pero no puedo hacerlo, no sé porque, pero sí quería contarlo aquí. Tal vez sea porque yo soy... de alegrías retrasadas:-).

Ojalá todos los que estén pasando por esta etapa recuerden...en todo momento, que esto, se pasa. Y que el cáncer se cura. Y que la quimio, termina.

Y si yo, que nunca he estado enferma, jamás hospitalizada y soy hipocondríaca...he podido superarlo, todos pueden hacerlo.

Viva...hoy para mi han llegado otra vez, los Reyes Magos!!!.

sábado, 29 de agosto de 2009

Amarillos

Hace 2 días que regresé de Los Caños de Meca, en Cádiz. Mi gran amigo B tiene una casa allí y si bien no pude tomar el sol, tomé atardeceres y lunas.

Allí me cuidaron y mimaron de manera tal, que me olvidé que tenía cáncer...al menos durante una semana.

Y ahora que he regresado...sólo quiero que llegue el próximo martes 1 de septiembre, porque será el día que reciba EL ULTIMO CICLO DE QUIMIOTERAPIA.

Lo raro de esto es que, debería estar contenta no? Pues lo que estoy es muy emocionada.

Quizás la "emoción" no sea el sentimiento más lógico, pero yo no soy muy lógica así que confirmo que eso...es lo que siento.

Lloro pero de emoción. Pienso en cuando empezó todo esto y lloro. Recuerdo lo duro que fue empezar la quimio y lloro. Hago cuentas y me encuentro casi 6 meses después, terminando una etapa dura...y lloro.

Pero insisto en que no estoy triste, es como si una parte de mi, la Kris adulta...acariciara la cabeza (llena de este nuevo pelo/pelusa que me ha salido) y le dijera a la pequeña Kris "...ves, todo ha pasado ya. Ya no te queda nada, ya has aguantando 8 ciclos de quimio. Eres fuerte, eres valiente, tu cuerpo ha resistido, tu cabeza sigue en su sitio. No te has dejado vencer por la pena, la rabia, el dolor o la impotencia, has podido con esto y te espera una vida estupenda cuando todo esto pase. Y recordarás esto como algo que te hizo aprender".

Y por eso lloro.

Y entre tanta lágrima, estoy leyendo un libro que me recomendaron en el foro de cáncer de mama al que entro habitualmente porque es genial, porque todas las mujeres que comentamos allí estamos pasando por lo mismo, que se llama El Mundo Amarillo de Albert Espinosa.

Cuando empecé a leerlo me puse a llorar, pero luego, me he reído y hasta me he emocionado.

En la contratapa dice que "El mundo amarillo habla de lo sencillo que es creer en los sueños para que éstos se creen. Y que el creer y el crear están solo a una letra de distancia".

Me gusta mucho cuando el autor dice que lo más importante del libro es que descubras a los "Los Amarillos. Ellos son el nuevo escalafón de la amistad, esas personas que no son mi amantes ni amigos, esa gente que se cruza en tu vida y que con una sola conversación puede llegar a cambiártela".

Albert Espinosa tuvo cáncer desde los 14 a los 24 años y cuenta como lo vivió y que aprendió pero sobre todo, El Mundo Amarillo es el mundo en el que le gusta vivir, independientemente de lo que haya perdido, sigue vivo y vive la vida sin dejar escapar nada que pueda hacerle feliz.

Y leyéndolo, lloro y me río, pero es genial porque ya tengo una lista de muchos amarillos que hay en mi vida y por eso, tengo que estar agradecida.

sábado, 15 de agosto de 2009

Estás estupenda!

Nunca pensé que esta frase podría molestarme tanto.

Ahora, en casi la recta final de la quimioterapia...cuando sólo me queda 1 ciclo para TERMINAR esta fase...he descubierto que hay cosas que me molestan más que la propia enfermedad.

El pasado martes 11 recibí el 7to. ciclo de quimio. Ya tengo detectados y controlados los efectos secundarios por eso hoy, lo que está como una montaña rusa...es mi estado de ánimo.

Desde el 23 de febrero hasta hoy...casi 6 meses después, mi cuerpo sigue aguantando, luchando, soportando, dándose ánimo a si mismo para llegar hasta el 1 de septiembre.

Ese día será la última vez que vaya a quimioterapia. Y estoy llegando a ese día casi arrastrándome porque necesito que esto termine ya.

Jamás pensé que la idea de terminar el tratamiento me diera miedo. Pero me lo da, porque se termina una fase muy dura y comienza otra, se supone que menos agresiva y que al menos por el momento, me curará.

Digo "por el momento" porque mi cáncer es invasivo y si bien el porcentaje de reincidencia es bajo, lo tengo. Pero esto...el miedo a que vuelva a aparecer es algo normal y le pasa a todo el mundo.

Yo no quiero preocuparme por eso ahora, pero soy consciente que hay días como hoy, en que mi cabeza es más débil que mi cuerpo.

Siempre creí que tenía un cuerpo flojo, pero he comprobado con todos los bombardeos de quimio, que no...que mi cuerpo es fuerte.

Ha aguantado todo, se ha manifestado exteriormente un poco, pero me gustaría saber como está por dentro. Miedo me da averiguar, pero insisto, hoy no es el día para eso. Mi cuerpo...aguantará.

Pero hoy no estoy bien de mis emociones.

Mi hermana se ha ido ayer, vuelvo a estar sola y estoy harta de estas separaciones transatlánticas.

He descubierto por suerte para mi, que no puedo estar sin los míos. He reconocido que ya no quiero estar más lejos de los que quiero y que no vale la pena nada, si no puedo compartirlo con ellos.

Ayer cuando salí del aeropuerto me propuse acortar el tiempo para regresar a mi casa.

Y hoy no estoy bien.

Y la gente me sigue diciendo en la calle ESTAS ESTUPENDA!. Y me molesta porque antes de tener cáncer...no me lo decían tan a menudo.

Sin darse cuenta, me recuerdan con esa frase que estoy enferma pero que...pese a todo me ven bien!.

Y no señores, no estoy bien. Tengo cáncer, llego 6 meses luchando para curarme, he intentado no perder el optimismo y ser positiva, no tengo pelo, mis uñas están negras, mi boca y mi garganta tienen llagas y la tristeza que siento es mucho más fuerte que cualquier otro síntoma.

Ojalá la gente dejara de decirme ESO.

En su lugar, me gustaría que sólo me preguntaran "como estás?". Así yo podría responder o no, explicar o no, contarles o no, pero no me gusta que den por sentado que todo está bien.

Porque esta situación no es fácil, pero yo podré con ella.

Hoy me he permitido tener un día triste. Llevo mucho tiempo riendo y animándome y hoy, no tengo ganas de hacerlo.

Y esto, también es bueno. Hay que permitirse estar triste, enojada, dolida, llorosa.

Mañana, será otro día y seguramente...yo volveré a estar muy optimista.

Pero no...hoy no estoy estupenda!.

viernes, 24 de julio de 2009

Solo quedan 2

Bueno...bueno...el martes ya pasé el 6to.ciclo de quimioterapia.

Parecía que nunca llegaría y miedo tenía que así fuera, por lo malita que estuve con la anterior. Pero como bien dicen todos, nunca una quimio es igual a otra.

Y yo tengo que decir que, desde el primer momento y hasta ahora (toco madera o sea mi calva cabeza) todo ha ido bien.

Lo bueno es que hablé...largo y tendido con mi oncóloga y me redujo la dosis de la medicación, no me dio la inyección para levantar las defensas que no me había hecho muy bien y me dijo que probáramos de esta manera. Y en eso estamos.

Con este ciclo pasado, veo mucho más cercano el final del trayecto más duro, la quimioterapia.

La operación ya tiene fecha estimativa, será el 20 de septiembre o por ahí, y hoy estuve media mañana en el hospital pidiendo citas para las revisiones que me tienen que hacer antes de la cirugía.

Y por un momento...veo clarito que ya...no me queda nada.

Mi pelo está creciendo, aunque sé que hasta que no termine, no crecerá de verdad porque es como un primer pelo pero no es el definitivo.

Pero lo raro es que me crezca estando en tratamiento pero bueno, yo que soy así de radical, he decidido que me lo volveré a rapar, el mismo día que termine mi tratamiento.

Así que todo sigue su curso, a veces lento, a veces no. Pero hoy estoy contenta porque ya estoy a un pasito de terminar. Sólo me quedan dos ciclos y...a disfrutar.